Intervención familiar especializada para la Preservación y la Reintegración familiar

2.2. Principios generales de actuación

  • El interés superior de los NNA como sujetos activos de derechos constituye la base que fundamenta la intervención familiar especializada, a través de la optimización de las condiciones del entorno familiar como principal contexto de desarrollo durante la infancia y la adolescencia. 
  • Si bien la intervención familiar especializada debe prestar atención prioritaria a garantizar la seguridad del NNA y corregir la situación de desprotección, su actuación debe incorporar un objetivo más amplio dirigido a promover su bienestar y la satisfacción de sus necesidades básicas en su entorno familiar y natural. El NNA, su bienestar, la cobertura de sus necesidades básicas y la promoción de sus capacidades es el motivo, foco central y objetivo último de la intervención.  
  • La intervención familiar especializada tiene tres ejes o destinatarios de su intervención: las personas progenitoras, tutoras o guardadoras, los propios NNA, y su entorno, incidiendo sobre unos u otros elementos en el momento e intensidad que se requiera en función de las posibilidades y necesidades particulares de cada caso.  Los procesos de cambio que son objeto de intervención no pueden limitarse al plano personal de los miembros de la familia, sino que es necesario abordar tanto la compleja trama de interacciones interdependientes que subyacen al funcionamiento familiar como tener en cuenta el contexto extrafamiliar, dada la interconexión entre la dinámica familiar y el entorno que rodea a la familia. Esto hace que, en la mayoría de ocasiones, haya otros servicios y agentes interviniendo con el NNA y la familia además del recurso de intervención familiar especializada, requiriéndose una actuación coordinada de todos ellos. El trabajo de coordinación con esta red de servicios y agentes es tan importante como el trabajo directo con el NNA y con las personas progenitoras, tutoras o guardadoras. 
  • El fomento de la red de apoyo y de la conexión del NNA y la familia con los recursos comunitarios serán objetivos de intervención en todos los casos. 
  • La intervención ha de ajustarse a las necesidades de cada familia, para lo cual debe basarse en una evaluación comprehensiva que identifique claramente sus necesidades y fortalezas y sirva de base para la planificación y supervisión periódica de la intervención mediante un proyecto de intervención que recoja los objetivos, las actuaciones, los recursos implicados y la previsión de plazos, poniendo el acento tanto en la corrección de dificultades como en la promoción de fortalezas, elementos positivos y de protección. 
  • Se debe hacer partícipes tanto a las personas progenitoras, tutoras o guardadoras como al NNA, de acuerdo a sus posibilidades, en la definición de los objetivos de la intervención y el análisis de su evolución, y su opinión ha de ser escuchada y tenida en cuenta en las decisiones que les afecten. Las personas progenitoras, tutoras o guardadoras y los NNA han de ser considerados sujetos activos y protagonistas de su proceso, desde el respeto a su dignidad e intereses y considerando sus fortalezas.
  • Durante la intervención, se deberá prestar una atención permanente a la aparición de nuevas dificultades, problemas o factores de riesgo que pudieran comprometer el bienestar del NNA. Si este fuera el caso, deberán ser abordadas lo antes posible. Cuanto más precoz sea la intervención, más posibilidades de éxito tendrá. 
  • De forma complementaria a la intervención planificada dirigida al cambio personal y familiar, las particulares dificultades que afrontan las familias con problemas de desprotección conllevan que, en ocasiones, sea necesario llevar a cabo intervenciones en crisis, de carácter inmediato, dirigidas a minimizar el daño que una situación crítica o traumática puede provocar en la familia, y en los NNA en particular. 
  • La intervención debe ser llevada a cabo por profesionales con la requerida preparación, que trabajen en equipo, en red y desde una perspectiva interdisciplinar. Se evitarán en la medida de lo posible los cambios de profesionales intervinientes, salvo que se valore conveniente para la intervención. 
  • En la intervención en situaciones de grave desprotección, los roles de apoyo y control no deben contaminarse, sino complementarse. Para ello, siempre que sea posible es útil diferenciar ambos roles (contextos físicos y recursos humanos), así como clarificar ante las familias las responsabilidades de los distintos profesionales y equipos implicados en la intervención. 
  • La intervención deberá tomar en consideración y mostrar sensibilidad hacia la diversidad y los valores y creencias culturales de cada familia, que deberán ser respetados siempre y cuando resulten compatibles con la atención a los derechos, bienestar e interés superior del NNA.