5.6. Preparación y proceso de salida

Al igual que el momento de la acogida y recepción, el proceso de la salida del recurso residencial deberá cuidarse con especial atención y deberá estar recogido en el Proyecto Socioeducativo de cada recurso.

Se deberá informar suficiente antelación a los NNA de los planes de la salida, particularmente cuando se trate de cambios de recurso o de salida por mayoría de edad. Se trata de situaciones en las que existe una gran ansiedad y en numerosos estudios, sobre todo de adolescentes mayores, se evidencia falta de información sobre la salida cuando cumplan la mayoría de edad. 

Es importante que se cuente con un plan de transición a la vida adulta con suficiente antelación para ser trabajado con los y las adolescentes y realizar la transición sin rupturas bruscas. En este sentido, hasta que no logren las vinculaciones necesarias con las nuevas figuras adultas que les acompañen en otros recursos de emancipación, se debe asegurar que puedan mantener contacto con las personas que ejercieron el rol de tutoría o con otros profesionales de recursos residenciales con los que hayan tenido especial relación. 

Los programas de acogimiento residencial deberán contar con un plan de seguimiento tras la salida, realizando contactos en períodos frecuentes al inicio (por ejemplo mensuales en los primeros meses) y en intervalos más amplios a medida que pasa el tiempo para comprobar su situación y poder ofrecer ayuda u orientación si la necesitaran.  

Tal como establece la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, los adolescentes entre 16 y 18 años deben recibir apoyos y formación para preparar su transición a la vida independiente. Todos los recursos de acogimiento residencial deberán contar con técnicas o programas específicos de preparación en habilidades para la vida independiente para estas edades, aunque no se trate de recursos específicos de emancipación. 

La transición entre recursos desde acogimiento residencial hacia acogimiento especializado en emancipación, o programas de apoyo posterior a los dieciocho años, se realizará con la máxima coordinación y facilitando la continuidad de los vínculos establecidos si los jóvenes lo desean.