Intervención familiar especializada para la Preservación y la Reintegración familiar

2.3. El trabajo de capacitación parental para la preservación y la reintegración familiar

  • La intervención familiar especializada dirigida a la capacitación parental -sea con finalidad de preservación o de reintegración familiar- debe ser ofrecida en todos los casos en que se valore que el mantenimiento o el retorno del NNA a la familia es la alternativa que mejor responde a su interés superior. Esto ha de hacerse siempre, independientemente de que en su inicio exista un pronóstico desfavorable para la capacitación. 
  • Cuando exista pronóstico desfavorable para la preservación o reintegración familiar, el Plan de Caso deberá incluir siempre un plan de contingencia
  • En el ámbito del ejercicio del rol parental, la intervención familiar especializada deberá trabajar para conseguir un ejercicio positivo de la parentalidad por parte de las personas progenitoras, tutoras y guardadoras y las figuras de apoyo de su entorno, lo que incluye (1) proporcionar cuidados básicos al NNA, (2) garantizar su seguridad, (3) cubrir sus necesidades emocionales, incluyendo la disposición de relaciones seguras, estables y afectivas con personas adultas significativas, (4) proporcionarle estimulación cognitiva y social, (5) dotarle de guía y límites que le permitan regular sus propias emociones y conducta, y (6)  proporcionarle un entorno familiar estable, así como acompañamiento e implicación en su vida cotidiana. 
  • Pero los objetivos de la intervención familiar especializada se han de centrar no solo en la situación de desprotección y asegurar su no reaparición mediante la dotación a las personas progenitoras, tutoras o guardadoras de condiciones, conocimientos y habilidades para la crianza y el refuerzo de las redes formales e informales de apoyo a la familia, sino también en reparar las secuelas que la desprotección u otras circunstancias adversas han provocado en el NNA y en dotarle de recursos y capacidades para la participación social y la adquisición de cotas progresivas de autonomía. Cuando se trate de adolescentes a partir de los 15 años, la intervención familiar especializada podrá incluir entre sus objetivos de trabajo el desarrollo de habilidades para la emancipación. 
  • Se deberá evitar que circunstancias, necesidades o dificultades de la familia que puedan resultar imperiosas, desvíen el foco central y último de la intervención. Este siempre deberá situarse en el bienestar del NNA. La intervención sobre las personas progenitoras, tutoras o guardadoras no es un fin en sí mismo, sino el medio para conseguir la protección y bienestar del NNA. 
  • La creación de una relación de colaboración con las personas progenitoras, tutoras o guardadoras es requisito imprescindible para promover procesos de cambio. Para ello, la relación de los y las profesionales con los miembros de la familia debe basarse en el respeto, la claridad y la honestidad. Conseguir la necesaria colaboración puede ser costoso en algunos casos, especialmente en los de mayor gravedad. En ocasiones puede no haber conciencia de problema o motivación de cambio, existir pero ser insuficientes, o producirse una reacción defensiva y de rechazo por temor a la actuación de los servicios de protección. Los y las profesionales de los programas de intervención familiar especializada deben abordar estas dificultades. Las técnicas de entrevista motivacional han mostrado buenos resultados para la génesis de conciencia de problema y motivación de cambio. 
  • En situaciones de desprotección de gravedad moderada cercana a elevada o gravedad elevada con ausencia de colaboración efectiva, proceder a la Declaración de Riesgo puede ayudar a las personas progenitoras, tutoras o guardadoras a generar la necesaria colaboración. 
  • Entre los objetivos de trabajo dirigidos a las personas progenitoras, tutoras o guardadoras que se han mostrado especialmente relevantes en casos de desprotección se encuentran la mejora de las habilidades parentales, la mejora de su bienestar psicológico, la provisión de apoyo emocional, y el refuerzo de su red de apoyo. 
  • La intervención familiar especializada debe utilizar estrategias y técnicas de intervención basadas en la evidencia, bien porque disponen de evidencia empírica de eficacia, o bien porque se basen en modelos teórico-metodológicos fundamentados científicamente. Entre las estrategias y técnicas que han mostrado mayor eficacia con familias con problemas de desprotección se encuentran los enfoques cognitivo-conductuales dirigidos a la mejora y la construcción de una relación, comunicación e interacción paterno-filial positivas y la enseñanza de habilidades parentales (particularmente estrategias positivas de disciplina y manejo de la conducta del NNA), el trabajo directo sobre la diada progenitor-NNA para la práctica supervisada de las habilidades aprendidas, el uso del refuerzo positivo, y el trabajo sobre regulación de emociones tanto con los progenitores, tutores o guardadores como con los NNA.